domingo, 28 de septiembre de 2014

Caja de pandora.


Somos y no somos. Como si todo fuera abismo y nada fuera abstracto.
Viendo tan absurdo la contrariedad de la situación.
Porque contigo... Contigo todo es abstracto. Nada es literal y te pasas la mitad del tiempo descifrando lo que en realidad es tan claro.

Todo tiene un por qué. Todo tiene un por qué que tu niegas. Todo tiene un por qué que tu niegas por temor a perder.
Ese miedo que te obliga a cobijar tu corazón con girones de recuerdos olvidados que van perdiendo poco a poco su nostalgia. Escondidos bajo mil capas de negación y egoísmo.
Todo tiene un por qué que tu decides olvidar, por temor a perderte en el dolor que te provoca. Porque sabes que al dejarlo salir abrirías esa caja de pandora en la que guardas las mas amargas lágrimas que por años, con tanto esfuerzo has sublimado entre botellas y sabanas; pasiones efímeras perdidas en un mar de rostros ausentes. Ahogadas tan frecuentemente entre humo y gemidos.

Y dueles. Dueles por no poder quererte, dueles por no poder doler.
Y me atrapas sin remedio. Delirio eterno. Esa obsesión del corazón y la mente por no dejarte ir...
Y espero. Espero paciente a calmar ese oceano de demonios que habitan tu mente, perdiendo la esperanza minuto a minuto. Como granos de arena en un reloj infinito, que se pierden en la nada. Sabiendo que un día se habrán de consumir. Sin respuesta alguna, sin recompensa, perdiendo la paciencia, soñando con vivir.

Y te pienso. Mi mente imagina lo que nunca va a ser. Sintiendo tan cerca ese momento de darse por vencida.
Ya pronto! Me anima. Ya pronto.
Ya pronto este ensueño irá a terminar. Sintiendo el final inminente. Premonición de felicidad.

El corazón se detiene, tomando aire para llenar ese pecho vacío, preparandose para ese último sprint de esa carrera contra el dolor que va llegando a su fin. Como un sueño que termina, a veces confundiendose con pesadilla, sintiendo mas cerca el desenlace. Ese momento de abrir los ojos y ver por fin la luz. Esperando con ansias salir de esa oscuridad que ya parece tan cotidiana.
Sintiendo nada, sintiendo todo... Sintiendo... Pensando...

Sintiendo como, poco a poco se va acercando el momento de despertar.