Esa persona que saca las peores partes de ti, que te hace sentir tan insegura, tan inestable. Esa persona por la que salen todas esas inseguridades, que desata todos tus demonios... todos tenemos uno... no es tan fuera de lo normal...
Ya van mas de dos años con esto. Y no puedo dejarte ir. Eres mi droga, como mi heroína, que me hace alucinar por un momento, me hace volar en ese ensueño de fantasía, sin ninguna razón logica... solo alimentada por los pocos recuerdos de eso poco que alguna vez fué... De eso poco que hacías, esos esfuerzos que hacías antes de tenerme.
Eres ese delirio inevitable, sabes el daño que te hace, aun así no puedes dejar de sentirlo, no puedes dejar de buscarlo. Te llama, te atrae. Ese sentimiento de autodestrucción, ese saber que te estás perdiendo, no te deja... Ese masoquismo.
Es mi obsesión, mi adicción...
Mi adicción...
Déjame ir. Te siento atrayéndome a ti. Me siento atada a ti por esa cuerda invisible... Soledad? Necesidad?Delirio? Masoquismo? Autodestrucción?... No se ni como nombrarlo.
Te siento ahi, sosteniendo eso que me ata a ti...
En momentos que creo encontrar un espacio para sacarte de mi mente, estás ahí, al acecho, escondido en algún lugar de mi memoria, detrás de los recuerdos, detrás de todos los besos que he dado después de ti, intentando buscar esa misma sensación, pero que al final siempre quedan relegados, olvidados en los deshechos de mis pensamientos, porque ninguno llega a ser, ni una pequeña parte de lo que fue contigo.
Te he buscado en tantos labios, en tantos orgasmos, y no te encuentro en nadie mas.
Esos momentos que pienso lograr alejarme, ahí estás siempre, a la vuelta del recuerdo, volviendome a halar hacia ti. Lo disfrutas. Siento tu fuerza, casi puedo escuchar tu risa al saber que me tienes... y que siempre me tendrás.
Te odio tanto. Dejame ir.
Y ahí estás tu.... Sin saber nada, viviendo tu vida. Besando otros labios, sintiendo otra piel. Pasando los días, sin imaginarte la angustia de no tenerte. Sin saber lo que es no tener nada, después de haber probado un poco de lo mucho que alguien puede llegar a sentir, solo un poco, no te fueras a enamorar... verdad?
Te odio, pero lo que mas odio es el saber que no hay nadie mas ahí. El saber que solo soy yo, odiandome a mi misma, insistiendo en fantasías que mi mente crea, para sobrevivir, para creer en esa posibilidad de sentir. Creandose esa ilusión de que alguna vez hubo algo. Que alguna vez hubo alguien mas ahí.
Aunque fuera por un segundo, aunque fuera una transacción de su propio ego... de mi propio ego?...
Esa sobredosis de emociones. Esos demonios que despiertan furiosos al oir tu voz, queriendo tenerte para siempre, aprisionandote en ese beso eterno que va absorbiendo mi razón, poquito a poquito, sin darse cuenta, sin siquiera sentir que estás muriendo un poco más con cada segundo.
Un remolino que me arrastra a ese infierno de locura, ese tornado de demencia.
Del que solo puedo salir al volver a sentir el delirio de tus besos, esa ambrosía de hiel que me hace sobrevivir un día mas, en esta vida vacía, respirar por costumbre. Siempre anhelando, luchando con el tiempo por ese unico objetivo... Volver a ti.
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