Tal vez nos volvamos a encontrar...
O tal vez nuestros caminos se dispersen tanto que nunca volvamos a tener una coincidencia cuántica de ese tipo.
Ya no me asusta.
Has tocado mi alma lo suficiente para esta vida (y un par de vidas mas...). Todo lo vivido quedará cincelado en mi corazón y en mi mas profundo inconsciente, detrás de mis deseos mas febriles, que ahora quedan atrás. No hay mas que agradecer al destino por habernos cruzado.
Tocaste fibras de mi alma que nadie mas había alcanzado en esta era. En ella queda grabado ese recuerdo; ella seguirá tratando de encontrarte, en otro tiempo, con otra historia y otro nombre.
La esencia es la misma, la historia, los años y esas manías efímeras que como hombres inventamos para darle un sentido a la existencia, ya no serán las mismas.
Y el alma persevera, para volver a colapsar con esas esencias que a lo largo de las eras la hacen florecer. Ella aguarda, y no se inmuta. No hay razón de preocuparse, porque sabe que ese tipo de conexiones cuánticas trabajan como imanes, que aún a través de los años se atraen para volverse a encontrar. Puede ser solo un segundo, un minuto, una década, o un siglo, es irrelevante el tiempo racional. Porque saben que a veces solo hace falta un instante de esa simbiosis cósmica para lograr trascender, la una en la otra, y evolucionar.
Mi corazón te ama. Mi mente te admira, y mi alma te agradece.
No queda nada mas sin decir... Hasta luego.
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